Plan de sueño infantil personalizado
Cuando las dificultades con el sueño se mantienen en el tiempo o afectan al descanso de toda la familia, puede ser necesario analizar la situación de una forma más completa.
El Plan de sueño de Mdemare permite estudiar las necesidades del bebé, identificar los principales retos y establecer un proceso organizado y adaptado a los objetivos de cada familia.
No partimos de una fórmula idéntica para todos: empezamos conociendo al bebé, su edad, sus necesidades, su descanso actual y las metas que queréis alcanzar. Ese cuestionario inicial forma parte expresamente del plan facilitado por
Mdemare.
Un plan pensado para vuestro bebé y vuestra familia
El proceso comienza analizando aspectos como las horas de sueño, ventanas de sueño, número de siestas, lactancia, dificultades detectadas y objetivos a corto y largo plazo.
Con esta información se estructura un plan que permita introducir los cambios de forma organizada y comprensible para la familia.
Horarios y siestas
Organizamos horarios y actividades teniendo en cuenta las necesidades de sueño del bebé. El propio plan incorpora una primera fase específica dedicada a los horarios.
Rutinas antes de dormir
Trabajamos la creación de un ritual previo a las siestas y otro ritual previo al sueño nocturno, definiendo las actividades que formarán parte de cada rutina.
Conciliación del sueño
El plan incluye una fase específica para trabajar, de forma gradual y respetuosa, las asociaciones que el bebé utiliza para conciliar el sueño.
El objetivo es favorecer que pueda adquirir progresivamente mayor autonomía en el inicio del sueño, siempre teniendo en cuenta su edad, sus necesidades y el ritmo de cada familia.
Despertares nocturnos
También se establece cómo abordar los despertares nocturnos, uno de los aspectos específicos incluidos en el plan.

Un proceso claro, paso a paso
El documento de trabajo permite dejar definidos otros aspectos de la rutina familiar: dónde dormirá el bebé, quién atenderá los despertares, determinadas tomas nocturnas o la introducción de elementos dentro de la rutina.
Así, en lugar de ir probando cambios de manera improvisada, la familia dispone de una estrategia organizada sobre la que trabajar.
